domingo, julio 02, 2006

inconciencias

- Me noto mareada. Noto como un extraño cosquilleo en el estómago. ¿Crees que debería preocuparme?

- No lo sé... ¿qué crees que puede ser?

- Creo que se trata de las vueltas que da la vida. Están causando estragos en mi interior. Vendavales, tempestades... mis navíos están en medio de una auténtica naumaquia.

- Puede ser. La conciencia del cambio es positiva para el ser humano. Lo ideal es estar en movimiento, no detenerse, y llevar siempre como equipaje momentos y recuerdos.

- ¿Aunque sean azules, como lágrimas en la lluvia, y se claven como agujas de coser?

- Hasta el fondo, una y otra vez. Ya lo cantaba Nacho Vegas.

- A mí hay recuerdos que me siguen haciendo cosquillas.

- ¿Y cómo te sientes?

- No lo sé. Muchas veces odio sentir lo que siento, odio tener reacciones estúpidas ante situaciones que me son ajenas... a pesar de ser reflejos difusos y oasis borrosos de un pasado que ahora ya parece cubierto de polvo.

- ¿Por qué?

- Creo que voy a dejar el plumero... ¿debería?

- ¿Te sientes especial?

- A veces sí, pero ya no tengo a nadie que me lo recuerde. Y no paro de ver personas especiales en este mundo, y no puedo evitar sentirme absurda y vulgar. No, ya no me siento especial. Incluso mis disparos más certeros se pierden en el aire...

- Tienes que ser fuerte y empezar a asumir ciertas cosas. Cosas que ya deberías haber asumido. Tienes fecha de caducidad.

- Lo sé, mi carne cada día es más pálida.

- ¿Ya has caducado?

- No me veo bien la espalda desde el espejo. El tiempo, las palabras y ciertas certezas parecen confirmar mis sospechas. Quizá Houellebecq y yo, en el fondo, hablemos del mismo terror.

- ¿A qué le tienes miedo?

- No es miedo, es conciencia de pérdida en muchos niveles. Interior, exterior, cutánea y anímica. Como cuando vas en primer lugar en una carrera y cuando menos te lo esperas te adelantan y alguien se cuelga las medallas que tú... mereces. O como mínimo crees merecer y esperas que no se pierdan en el tiempo.

- ¿De nuevo como lágrimas en la lluvia?

- Por supuesto, sigo teniendo alma de replicante.

- ¿Tu luz se extingue?

- Creo que ya brillé demasiado en algunos contextos, y la máxima culminación de algunos momentos ya llegó, muy a mi pesar. Toda luz está condenada a extinguirse y a fundirse, y a acabar convertida en un cuadro más en la galería de ciertas memorias.

- Le temes al tiempo.

- Ya ha hecho de las suyas. Una de mis más fervientes creencias era que ciertos huecos del cuerpo y del alma nunca pueden volverse a llenar. Los surcos y las huellas de algunas personas quedan. Por un maldito error en mis convicciones he descubierto que he perdido ciertas habilidades. Y encanto, todo sea dicho. Mis disparos ya no duelen, han dejado de ser balas huecas.

- Seguro que te has enfrentado a enemigos interiores mucho más poderosos. Recuerda su cosmética y construye una defensa adecuada.

- Siempre he perdido.

- No habrás luchado con suficiente ahínco.

- Hay cosas que no quiero perder.

- ¿Y lo que puedes ganar?

- La culpa la tiene mi complejo de garrapata. Me aferro demasiado a algunos clavos ardiendo que quizá debería empezar a olvidar.

- A nadie le gusta quemarse, pero una vez que te enciendes debes aprender a arder hasta apagarte.

- Sigues parafraseando a Nacho Vegas.

- Y lo seguiré haciendo por los siglos de los siglos...

- ... amén.

- A lo mejor ya has encontrado lo que buscas y no te da la gana de verlo. ¿Te has limpiado las gafas últimamente?

- Suelo limpiarme las gafas con mis trapos sucios. Así todo sigue siempre borroso y es más fácil de soportar.

- A pesar de la dichosa levedad del ser de la que hablaba Kundera. Levedad que puede convertirse en lastre. ¿Crees en las casualidades?

- Creo en los momentos, como Cartier-Bresson. Instantes decisivos que pueden marcarnos para siempre y convertirnos en lo que somos o dejamos de ser. Huellas en la piel, cuadros en la memoria, retales de olvido o simples sacas de polvo y huesos. Las casualidades puede que existan en un plano paralelo, y de vez en cuando emergen en nuestras vidas. No sé... ¿qué opinas tú de la causa-efecto?

- Opino lo mismo que tú. Cambiemos de tema.

- Laisser faire...

- Me conmueves. ¿Por qué no me cuentas un cuento?

- Si te cuento alguno de mis cuentos acabarás en un estado notable de aburrimiento. Hablamos de ti. No te desvíes del tema. ¿Sigues sintiéndote extraña? ¿Mareada?

- La vida sigue dando vueltas. Quizá no a gran velocidad, pero sí a una velocidad importante. Y no puedo evitar sentir miedo.

- ¿Miedo? ¿Qué es lo que ocurre?

- Creo que ya lo hemos hablado...

- De acuerdo, dejémoslo hoy aquí. Otra noche hablaremos más. Por cierto, mientras charlábamos te he limpiado el rifle...

- Gracias.

- Afina tus disparos... y ya sabes qué tienes que hacer.


Apagaron sus cigarrillos y se levantaron de aquellos incómodos taburetes. Cada una de ellas salió por un lado diferente y las luces se fundieron tras ellas.

El público estalló en aplausos. Volvían a cumplirse los preceptos de Stanislavsky.

15 Comments:

Anonymous Anónimo said...

es bonissim, quan m'ho vas ensenyar fa temps que encara no ho tenies acabat em va semblar interessant aquesta mena "d'exorcisme"... et dic l'ho mateix de sempre, don't look back, mira cap al futur, sempre! there's a light that never goes out B, encara et falta molt per brillar :**

12:03 a. m.  
Blogger S.F. said...

Es adecuado aplaudir?Lo unico que supera a las conversaciones en taburetes incomodos son las charlas en sillones de orejas. Esos que te abrazan y te tragan y te hacen alargar una conversacion durante horas porque sabes que si te duermes te acabará de engullir como al abuelo Tomás. Y hace mucho que no me peleo con mi sillon de orejas. Y hace mucho q no converso. Debo volver a hacerlo?

12:32 a. m.  
Blogger amelche said...

Me recordó, no sé por qué, a Samuel Beckett, "Waiting for Godot".

4:12 p. m.  
Blogger Reaño said...

Concuerdo con Ana, tuve la misma sensación...
Las lágrimas en la lluvia son liberación pura, son la lluvia en sí.

8:26 p. m.  
Blogger Reaño said...

Felicidades por lo de San Sebastián: te lo mereces todo!

10:12 p. m.  
Blogger xnem said...

Sombrero!

10:20 p. m.  
Blogger xnem said...

Thelma y Louise?

Rob olvida el "momento decisivo" de Cartier-Bresson y aférrate a ese momento previo, donde no se sabe que va a pasar, de señores como Lee Friendlander o Robert Frank.
Repito; "Sombrero". Bueno ahora llevo "mi gorra de pensar" pero es igual, me la saco tambien.
un detalle, mientras lo leía no sonaba VANGELIS, sonaba Marilyn Monroe cantando "You´d be surprised" de "Diamonds Are a Girl´s Best Friend" y quedaba muy bien, le daba un tono cómico muy apropiado.

10:30 p. m.  
Blogger amelche said...

Felicidades por lo de S.Sebastián. Queremos crónica en la Generation cuando vuelvas. Mira qué letras: xabhl

10:45 p. m.  
Blogger Noctiluca said...

Robotrix,

FElicitaciones ! Sos una genia nena. Que lo súper disfrutes, será como un banquete para los sentidos cinéfilos... que los tenés muy agudos.

Besitos ;)

letras... piqpzth

2:05 a. m.  
Blogger Mc RaVeN's Generation said...

Cumple de Xnem en la Generation. Y tus letras dicen que hay que celbrarlo: eoozlohl

12:16 a. m.  
Blogger xnem said...

ROB! lo prometido es deuda. Tienes post fresquito en mi casa, espero que te guste. abrzo. Y barra libre!

2:13 p. m.  
Blogger Anavi said...

Felicitaciones Robotrix! Espero que te vaya muy bien en San Sebastian!
Cuando vuelvas, trae el post preparado para publicar en el blog de la generacion ya que sos nuestra comentarista estrella!!
Saludos!!

6:30 p. m.  
Blogger amelche said...

Reaño se ha marchado y me ha dejado las llaves del bar. ¿Vendrás?

12:56 p. m.  
Blogger Reaño said...

paso a dejar un abrazo...

9:13 p. m.  
Blogger S.F. said...

No viene a cuento. No he releido la entrada. Pero no tengo fotolog. Y me gustan tus fotos. Sólo eso.

Ah, y si quieres ser Mina...Debes estar enferma. Pero yo quería ser Roschart, así que tres cuartos de lo mismo. Moore es malo. Muy malo.

12:58 p. m.  

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