martes, marzo 14, 2006

transustanciación


Desde la ventana, a través de la persiana, veía los coches pasar, rompiendo el silencio del atardecer con sus luces amarillentas, pálidas, casi enfermizas.
Ni siquiera le apetecía fumarse otro cigarrillo aquella tarde. Se había fumado unos cuatro, y el salón empezaba a coger un repugnante olor a humo. Una extraña niebla gris reinaba sobre su cabeza.
Se acariciaba la frente con un gesto cansado, como desgastado por la rutina de su puta vida, como decía el cantante aquél. Casi con resignación. Y de su rostro colgaban telarañas de cotidianidad, de mugre raída por el paso del tiempo.
Y el humo de sus cigarrillos empezó a molestarle. Sentía cómo se introducía lentamente por cada uno de los poros de su piel, por sus ojos rojos, por sus rincones y sus esquinas más abruptas y redondeadas.
Decidió abrir la ventana para tratar de respirar mejor. Pero con la brisa y el humo ella también desapareció entre las rendijas de la persiana.
Esfumada.

3 Comments:

Blogger Pam said...

Ostras, casi se me han quitado las ganas de fumar... ummmm, vaya, pues no. Jijijiijii
A mí me pasa lo mismo con la cámara, desde que me compré la nueva... es toda una experiencia!
Molt bonica la foto de la Marilyn!!

Pam

1:53 p. m.  
Blogger Erika Almenara said...

Una escena deliciosa. Siento ganas de fumarme un cigarrillo.
Gracias por la magia y por transportarme hacia tus líneas.
un abrazo

5:42 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

m'ha encantat B... jo tambe trobo molt atractiva la imatge d'una persona fumant, de fet tinc un munt d'autofotos meves fumant... petonas preciossa :********
la puteta bona

11:12 a. m.  

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